La Aromaterapia consiste en el uso de los aceites esenciales para favorecer el bienestar y preservar la salud a nivel global. Las plantas aromáticas procedentes de ciertas familias botánicas permiten la extracción de sus aceites esenciales, los cuales son un concentrado potente, volátil y odorífero de los principios activos contenidos en la planta. Aunque se llaman aceites, los aceites esenciales no son nada grasos, contrariamente a los aceites vegetales.
Los aceites esenciales, que son componentes aromáticos, pueden encontrarse en distintas partes de las plantas: hojas, flores, corteza, tallos, raíces, semillas o frutos, y son extraídos mediante distintos procesos, como la destilación al vapor de agua o la presión en frío, que son los procesos que permiten obtener los extractos más naturales y convenientes al consumo humano. Estos se extraen de manera 100% natural por simple extracción mecánica (especialmente los de las frutas cítricas) o por destilación con vapor de agua, de una parte de la planta (flor, fruto, raíz, hoja, corteza). De las 800.000 especies vegetales conocidas, sólo aproximadamente el 10% permite que se sintetice una esencia o un aceite esencial. Muy volátiles y lipófilos, su gran capacidad de difusión a través de la piel y los tejidos les confiere una penetración perfecta, ya sea a través de la piel, del aire o la ingesta. Esta excelente capacidad de penetración es la que garantiza una gran eficacia.
La aromaterapia de la prehistoria a la modernidad